Lolitas en tiempos modernos

La sexualización de los niños es un problema internacional que cada vez resulta más alarmante. Los niños son presionados para crecer demasiado rápido, olvidando la transición natural de la infancia a la edad adulta. En especial, las niñas están siendo cada vez más animadas a parecer “sexys” cuando en realidad no saben ni el significado de dicha palabra. Leo  con estupor que hay listas de catálogos y productos como Jours Après Lune, que vende ropa interior sexy para niñas de 5 años  y salones de belleza para niñas de 5 a 15 años como  el Mini Kids Spa. Y ello sin mencionar algunos concursos infantiles (la película Pequeña Miss Sunshine hace una crítica muy acertada) que nos presentan de forma muy grotesca a niños que adoptan pases, actitudes y modos de comportarse de adultos

Dejemos que los niños sean niños” (Let children be children). Bajo este lema, el Gobierno de UK ha elaborado un informe en el que insta a anunciantes, operadores de televisión, vendedores y reguladores a implementar en un plazo razonable determinadas medidas para proteger a los menores de imágenes sexuales que aparecen en internet, TV, videos musicales, revistas y periódicos y vallas publicitarias.

La ASA (Advertising Standards Agency, agencia que regula la ética en las prácticas de publicidad en UK) está trabajando para dar respuesta a este informe y proteger a los menores de imágenes sexualmente inapropiadas en publicidad exterior y, en particular, en lugares frecuentados por éstos, como por ejemplo, cerca de colegios. Asimismo, advierte ya respecto a las  campañas navideñas que se acercan y en especial en lo relativo a publicidad de perfumes y ropa interior.

Si acudimos a los Códigos de Conducta y normativa aplicable en España, es claro que existe un marco de protección para evitar que determinadas imágenes objetivamente inadecuadas para menores, sean dirigidas a éstos  o bien puedan alcanzarles con facilidad (p.ej. a través de una valla publicitaria cerca de colegios o por donde pasan frecuentemente menores). Así, se consideraría totalmente inadecuados contenidos dirigidos a niños tales como vídeos aparentemente pornográficos o dibujos animados con contenido claramente sexual o ciertas publicidades difundidas en medios generalistas pero que son atractivos para menores.

Pero más allá de estos contenidos en los que los niños son receptores de la publicidad, y acudiendo ahora a una publicidad responsable, es preciso también analizar ciertas publicidades que aún cuando no están dirigidas a menores sí presentan a éstos como protagonistas en un papel que no les corresponde por su edad. A modo de ejemplo, me refiero a publicidad como la realizada por Marc Jacobs para publicitar el perfume Lola ,en el que aparecía la actriz Dakota Fanning, bajo  una apariencia de una chica menor de 16 años, con una botella de perfume entre sus piernas, en una actitud que la ASA declaró  “sexualmente provocativa”, que puede ser vista como una forma de sexualizar a los niños y por consiguiente ofensiva, inapropiada y prohibida en UK.

 

O bien las imágenes que aparecieron en la edición especial de la versión francesa de VOGUE, mostrando a niñas de 7 años vestidas y maquilladas en poses provocativas o incluso, campañas como la de NH Hoteles (“Operation Bikini”) que muestran a una niña en bikini en una pose provocativa y que también fue declarada ilícita por el ASA por sus connotaciones sexuales.

En mi opinión personal, estos contenidos envían un mensaje perverso a la sociedad,  que si no le ponemos límites desde todos los ámbitos (y aquí incluyo también el importante papel que los padres debemos adoptar en la educación de nuestros hijos) acarreará conductas que seguro hubiéramos querido evitar a toda costa. Por ello aplaudo el informe elaborado por el Gobierno de Gran Bretaña y otras medidas que se están impulsando desde distintos ámbitos (políticos, económicos y sociales) tanto a nivel nacional como internacional para dar la alerta sobre la cada vez más hipersexualización de los niños.

Hay bajo el sol un tiempo para todo y un tiempo para hacer cada cosa. Un tiempo para sembrar y un tiempo para recolectar. Un tiempo para bailar y un tiempo para cantar”. Dejemos que los niños sean niños.


 

 

yolanda
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