Derecho al olvido

¿Fotos comprometedoras? ¿Multas en boletines oficiales? ¿Cómo borrar nuestra información de la red?

La Comisión Europea ha anunciado la próxima publicación de una nueva propuesta de ley de privacidad en Internet. Se trata, según las autoridades europeas, de lidiar con la era de los buscadores (Google) y Redes Sociales (Facebook, Twitter, etc.) permitiendo al usuario su derecho a “ser olvidado.

De este modo, la propuesta europea pretende obligar a compañías como Facebook, a borrar de forma inmediata y completa los datos de los usuarios que lo soliciten de forma expresa,  y ello siempre y cuando no exista ninguna razón legítima para conservarlos.

Asimismo, se prevé en la propuesta la exigencia de que las redes sociales garanticen la “privacidad por defecto”, de forma que los datos de los usuarios no puedan hacerse públicos salvo que éstos den su permiso expreso.

Esperando dicha propuesta ¿Qué podemos hacer si no queremos que una divertida fotografía tomada en una fiesta de disfraces pueda condicionar futuros procesos de selección o la contratación por un cliente? ¿Qué podemos hacer con aquella información que nos puede resultar comprometedora?

En primer lugar, configurar la visibilidad del perfil de usuario. Es algo, creo, que conocido por la mayoría de usuarios, pero que conviene recordar. El usuario puede por si mismo, y en cualquier momento configurar la visibilidad de su perfil, decidiendo si quiere un perfil abierto (público) o cerrado (accesible sólo a aquellas personas que éste permita).

La función de los buscadores es reflejar lo que se publica en los sitios webs. Por lo tanto, si queremos que desaparezca cierta información que aparece en los buscadores, primero será preciso (además de configurar nuestra visibilidad) desaparecer del sitio web. Para desaparecer del sitio web, deberemos ejercitar el derecho de cancelación previsto en nuestra normativa de protección de datos. El responsable titular del sitio web deberá atender dicha petición (salvo que la misma entre en conflicto con otros derechos constitucionales como es el derecho de información y el derecho de libertad de expresión). Además, esta solicitud es conveniente hacerla extensible al buscador, porque la información queda, en todo caso, en la memoria caché. Si la petición no es atendida, entonces podremos acudir a la Agencia Española de Protección de Datos para que obligue al titular de la web y, en su caso, al buscador a atender el derecho de cancelación.

Y ¿respecto a la información que pueda aparecer en los buscadores con origen en Boletines y Diarios Oficiales? En estos casos, no es posible el ejercicio del derecho de cancelación en la medida en que los Boletines y Diarios Oficiales tienen la obligación legal de recoger dicha información. Ahora bien, a través del derecho de oposición, podremos solicitar que se adopten los medios tecnológicos necesarios que impidan la indexación de datos personales en los motores de búsqueda. De este modo, aún cuando la información seguirá estando disponible (por imperativo legal) no será accesible a través de los buscadores.

Y finalmente, respecto de aquella otra información que pueda aparecer en medios de comunicación, está claro que debe prevalecer el derecho de información y el derecho de libertad de expresión, por lo que no es posible ejercitar el derecho de oposición. Ahora bien, ello no significa que no se pueda ponderar la trascendencia que implica mantener de manera permanente unos datos contenidos en noticas cuya relevancia informativa se va perdiendo con el tiempo (o incluso, llega a desaparecer), con la trascendencia sobre la privacidad de las personas que puede derivar de ello. Y en este sentido, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha señalado en alguna de sus resoluciones, la necesidad de que los medios de comunicación usen medidas informáticas para que, en el caso de que concurra interés legítimo de un particular y la relevancia del hecho haya dejado de existir, se evite desde su webmaster la indexación de la noticia por los motores de búsqueda en internet. De esta forma, aún manteniéndola inalterable en su soporte (ya que no se borraría de sus archivos ni de sus históricos) se evitaría su divulgación indiscriminada, permanente y, en su caso, lesiva.

yolanda
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