Derecho al olvido digital. La diferencia entre “el interés público” y “el interés del público”

Porque no es lo mismo el “interés público” que el “interés del público”, el Tribunal Supremo, con su primera sentencia relativa al derecho al olvido digital, ha establecido de forma muy clara cómo encuadrar este derecho (y por lo tanto el derecho a la intimidad personal y derecho al honor) y el derecho a la libertad de información.

Los hechos ser remontan a los años 80, cuando los reclamantes resultaron detenidos por tráfico y consumo de drogas. Durante la operación, resultaron detenidas varias personas, una de las cuales era hijo de un conocido político. El periódico “El País” publicó la noticia de la detención e ingreso en prisión de estas personas identificándolas con sus nombres y apellidos. Años después, superaron su adicción y desarrollaron su vida personal y profesional.

A través de la hemeroteca digital del periódico El País, desde el año 2007 se podía tener acceso general y gratuito a dicha información. La página web, además, no contenía códigos ni instrucciones que impidiera a los motores de búsqueda indexar los nombres como  código fuente y almacenarlas en sus bases de datos, lo que permitía búsquedas mediante la utilización de estos datos como palabras clave.

El punto principal de la sentencia es valorar la función de las hemerotecas digitales (con un ámbito de protección menos intenso respecto a la publicación de noticias de actualidad) y el respeto a los derechos de la personalidad -fundamentalmente el derecho a la intimidad personal y familiar y derecho al honor- cuando la información contenida en la hemeroteca digital afecta negativamente a la reputación del afectado.

Los elementos para realizar esta ponderación son el potencial ofensivo que para los derechos de la personalidad tenga la información publicada y el interés público que pueda suponer que esa información aparezca vinculada a los datos personales del afectado. Y como señala el Tribunal, este interés no puede confundirse con el gusto por el cotilleo o la maledicencia. Y en este sentido, el Tribunal Supremo concluye que en el caso enjuiciado “las personas demandantes carecen de cualquier relevancia pública, y los hechos objeto de la información carecen de interés histórico en tanto que vinculados a esas personas.”

Si a lo anterior, añadimos el hecho de que  el tratamiento de los datos personales de los afectados permitía su indexado y archivo en las bases de datos de los motores de búsqueda, al no usar el código robots.txt  ni la instrucción noindex  o noarchive , e incluso lo potenciaba al utilizar los datos personales en la cabecera del código fuente y al emplear las instrucciones index  y follow, la conclusión a la que llega el Tribunal Supremo, es que El País debió atender la petición de cancelación de los datos personales realizada por los demandantes, lo que implica que la página web de la hemeroteca digital no pudiera ser indexada por los proveedores de servicios de Internet

Pero como bien apunta el Tribunal, este derecho al olvido no justifica que aquellos que se exponen a sí mismos públicamente puedan exigir que se construya un currículo a su gusto, eliminando de Internet las informaciones negativas, “posicionando” a su antojo los resultados de las búsquedas en Internet, de modo que los más favorables ocupen las primeras posiciones. De admitirse esta tesis, se perturbarían gravemente los mecanismos de información necesarios para que los ciudadanos adopten sus decisiones en la vida democrática de un país. Pero dicho derecho sí ampara que el afectado, cuando no tenga la consideración de personaje público, pueda oponerse al tratamiento de sus datos personales que permita que una simple consulta en un buscador generalista de Internet, utilizando como palabras clave sus datos personales tales como el nombre y apellidos, haga permanentemente presentes y de conocimiento general informaciones gravemente dañosas para su honor o su intimidad sobre hechos ocurridos mucho tiempo atrás, de modo que se distorsione gravemente la percepción que los demás ciudadanos tengan de su persona, provocando un efecto estigmatizador e impidiendo su plena inserción en la sociedad, inserción que se vería obstaculizada por el rechazo que determinadas informaciones pueden causar en sus conciudadanos.

yolanda
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